



Análisis de las propuestas extraídas del plan de gobierno y declaraciones públicas.
Viabilidad promedio de las propuestas por tema.
Mostrando 12 de 727 propuestas
Es una promesa ejecutable. Peru tiene experiencia en mecanismos de participación ciudadana (juntas de vigilancia, consejos consultivos). Las universidades y gremios ya participan en algunos espacios de monitoreo. El desafío principal es institucionalizar sistemáticamente estos mecanismos a nivel nacional y garantizar su efectividad, pero no requiere cambios legales mayores ni recursos extraordinarios.
Plataforma tecnológica viable: existen precedentes como OSCE, SEACE y plataformas municipales. Requiere inversión en TI e integración de sistemas existentes, pero es técnicamente alcanzable. Desafíos: cambio cultural, resistencia institucional y sostenibilidad política. Keiko tiene experiencia en gobierno municipal (Chaclacayo) pero a nivel nacional requeriría voluntad política sostenida y presupuesto. Moderadamente ejecutable con condiciones.
La promesa es técnicamente posible pero enfrenta desafíos significativos. Perú cuenta con plataformas como SIAF y portales de transparencia existentes, lo que facilita su implementación parcial. Sin embargo, requiere: integración de múltiples sistemas estatales desconectados, capacitación masiva de funcionarios, inversión tecnológica considerable, y cambio cultural hacia transparencia real. La resistencia institucional y capacidades técnicas limitadas en gobiernos locales son obstáculos principales. Se podría ejecutar incrementalmente en Lima y ciudades grandes, pero la cobertura nacional integral sería gradual y compleja.
La promesa es técnicamente ejecutable. Informes semestrales son factibles administrativamente y existen precedentes en otros gobiernos. Sin embargo, la efectividad depende de voluntad política real, asignación de recursos para sistemas de datos abiertos, y capacidad institucional para definir indicadores verificables. En el contexto peruano, donde ha habido resistencia histórica a la transparencia y datos abiertos, la implementación consistente presenta desafíos, pero no es inviable.
La promesa es técnicamente viable. Perú ya ha avanzado en digitalización tributaria (RUC, SUNAT digital). La simplificación regulatoria y incentivos a formalización son medidas implementables con voluntad política. Sin embargo, enfrenta desafíos: informalidad estructural (59% de PEA), resistencia empresarial, necesidad de inversión tecnológica sostenida y cambios culturales. Ha habido intentos previos con resultados mixtos. Requiere ejecución coordinada y continuidad política, factores volátiles en Perú.
La ampliación de base tributaria es viable técnicamente (formalizar informales genera ingresos), pero históricamente difícil en Perú por resistencia política y capacidad administrativa limitada del SAT. Sin incrementos de tasas, depende de ejecución efectiva contra evasión y formalización acelerada, objetivos ambiciosos pero no imposibles. Requiere voluntad política sostenida.
La promesa es ejecutable con buenas condiciones para cumplirse. Perú cuenta con espacio fiscal considerable: la deuda pública está en 32.7% del PBI (2024), muy por debajo del límite legal de 38% y del promedio regional (70% del PBI). Un incremento de 1% del PBI en deuda representa aproximadamente S/ 10,800 millones adicionales, monto técnicamente factible. El marco legal permite endeudamiento para inversión productiva vía las leyes anuales de endeudamiento aprobadas por el Congreso. Existe precedente histórico: la inversión pública alcanzó niveles récord de S/ 57,742 millones en 2024 (+16% vs 2023), y estudios del BCRP muestran que un incremento del 1% del PBI en inversión pública puede reducir desigualdad y generar multiplicadores económicos. Los principales desafíos serían: definir criterios claros de 'alto retorno social y económico', mejorar capacidades de ejecución (actualmente solo 22% de avance anual), y mantener disciplina fiscal para que los recursos se destinen exclusivamente a inversión productiva como promete.
La monetización de activos públicos es técnicamente viable y existe experiencia internacional. Perú tiene activos subutilizados (inmuebles, terrenos). Las dificultades principales son: resistencia política/sindical, marcos regulatorios débiles, capacidad administrativa limitada en gobierno local, y necesidad de inversión inicial en valuación. Sin embargo, algunos gobiernos regionales ya han implementado esquemas similares, lo que demuestra factibilidad relativa.
El mecanismo OxI ya existe en Perú desde 2008 y ha financiado proyectos por miles de millones de soles. La promesa es implementarlo/expandirlo, lo cual es viable técnicamente. Sin embargo, requiere: (1) estabilidad política y regulatoria, (2) incentivos tributarios atractivos para empresas, (3) proyectos bien formulados a nivel regional/local. El contexto peruano muestra volatilidad política e institucional debilitada, lo que dificulta su ejecución plena, pero no la hace inviable. Es una promesa realista pero condicionada a factores macroeconómicos.
Las APP tienen experiencia parcial en Perú (proyectos de transporte y energía), pero enfrentan desafíos: debilidad institucional, corrupción histórica en concesiones, bajo capital privado disponible post-pandemia, y complejidad regulatoria. Viable en sectores específicos (energía, logística), pero difícil en salud y educación por baja rentabilidad. Requiere reforma institucional simultánea.
La promesa es difícil de cumplir. Las proyecciones oficiales del MEF, BCRP, OCDE, y FMI estiman un crecimiento de 2.8-3.2% para 2026-2027, muy por debajo del 3.5% y 5% propuesto. Los 6% para 2030-2031 son especialmente ambiciosos considerando que el récord histórico de Perú fue 8.45% en 2010 durante el boom de commodities. Las instituciones técnicas proyectan desaceleración del crecimiento por incertidumbre política, consolidación fiscal, y debilidad institucional. La economía peruana ha crecido en promedio 2.6% en la última década. Sin reformas estructurales profundas y condiciones externas muy favorables, estos objetivos son improbables.
La promesa de generar 150,000 empleos directos e indirectos en la industria deportiva al 2031 presenta serias dificultades de viabilidad. Los datos disponibles muestran que la industria deportiva peruana es muy limitada: el deporte en el Perú mueve no menos de US$ 700 millones según la Cámara Peruana de la Industria Deportiva, una cifra muy modesta comparada con países desarrollados. En España, la industria deportiva dio trabajo a más de 400.000 personas, pero España tiene una economía significativamente más desarrollada y un PIB per cápita mucho mayor que Perú. Considerando que la inversión hecha a nivel nacional en actividades físicas, deportivas y recreativas es de 774 millones de soles para todo el país en 2024, generar 150,000 empleos requeriría una inversión masiva que no se refleja en el presupuesto histórico del IPD ni en las propuestas específicas del plan de gobierno de Fujimori. El sector deportivo formal en Perú es muy pequeño, y aunque se observe crecimiento en países como España donde el número total de empleos relacionados con el deporte ha pasado de 200.800 en 2020 a 248.900 en 2023, la base económica e infraestructural peruana para el deporte es muchísimo menor. Sin políticas públicas concretas, presupuesto específico asignado, ni un plan detallado de inversión en infraestructura deportiva, esta meta parece más aspiracional que realista para el contexto peruano.
Viabilidad promedio de las propuestas por tema.
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