



Análisis de las propuestas extraídas del plan de gobierno y declaraciones públicas.
Viabilidad promedio de las propuestas por tema.
Mostrando 12 de 113 propuestas
La rendición de cuentas trimestral es conceptualmente viable y se alinea con buenas prácticas de gobernanza. Sin embargo, enfrenta desafíos en Perú: requiere infraestructura administrativa robusta, coordinación interinstitucional en 24 regiones, y asignación presupuestal significativa. Su implementación depende de la voluntad política real, capacidad institucional del ejecutivo, y disponibilidad de recursos. Es una promesa realista pero que necesitaría reformas administrativas previas para ser plenamente efectiva.
Es una promesa ejecutable. El Perú cuenta con experiencia en plataformas digitales (SEACE, INFOBRAS). Requiere inversión inicial y mantenimiento, pero es técnicamente factible. Los principales desafíos son la sostenibilidad presupuestal, capacitación de usuarios y garantizar que los reportes generen acciones correctivas reales en la administración pública.
La industrialización de recursos naturales es viable en teoría, pero enfrenta desafíos estructurales en Perú: falta de capital nacional, débil infraestructura industrial, conflictividad social sobre minería, y volatilidad de precios internacionales. La apertura a inversión extranjera es políticamente controvertida y requiere marcos regulatorios robustos. Posible con gestión cuidadosa, pero con riesgos significativos.
La reasignación de gasto corriente es técnicamente posible mediante reformas presupuestales, pero enfrenta obstáculos políticos significativos: resistencia de grupos beneficiarios de subsidios, limitaciones legales en reordenamiento presupuestal, y necesidad de consenso parlamentario. El Perú tiene antecedentes de intentos fallidos de reforma tributaria y presupuestal. Sin embargo, existen márgenes reales de eficiencia en gasto corriente que podrían ejecutarse con voluntad política sostenida.
La promesa es parcialmente viable pero enfrenta desafíos en Perú. Asignar presupuestos específicos a metas es técnicamente posible, pero requiere reforma institucional profunda. La fragmentación administrativa peruana, cambios de gestión frecuentes, y capacidad limitada de monitoreo en organismos públicos hacen difícil mantener accountability hasta 2026. Existen antecedentes fallidos de sistemas de seguimiento similares. Es viable en teoría, pero su implementación completa es incierta.
La creación de una unidad de monitoreo en la PCM es institucional y viable técnicamente. Perú tiene experiencia con estructuras similares (MIDIS, MIMP). El desafío principal es la coordinación interministerial efectiva y presupuesto sostenido. Requiere voluntad política y personal capacitado, pero es ejecutable dentro del marco existente.
La promesa es viable considerando que Perú ya cuenta con el marco legal (Decreto Supremo N° 087-2004-PCM) y experiencia en ZEE. MINAM y gobiernos regionales han desarrollado múltiples ZEE desde 2004. En 5 años es factible aprobar 10 ZEE regionales, dado que el proceso toma 2-3 años por región y muchas ya tienen avances. El presupuesto es manejable (aproximadamente 100-200 millones de soles totales) y existe capacidad técnica instalada. Los principales desafíos serían la coordinación intergubernamental y posible resistencia local por restricciones de uso de suelo.
La promesa es factible pero presenta desafíos importantes. El Perú tiene experiencia en procesos de formalización catastral a través de COFOPRI y el Sistema Nacional Integrado de Catastro (SNCP). Sin embargo, actualizar el 30% del territorio nacional prioritario en 5 años requiere inversión significativa (estimada en cientos de millones de soles), coordinación interinstitucional compleja entre gobiernos locales, regionales y nacionales, y superar obstáculos como la informalidad de la propiedad y conflictos territoriales. El marco legal existe (Ley del SNCP), pero la capacidad técnica y logística actual es limitada para un proyecto de esta magnitud. Es una meta ambiciosa pero no imposible con voluntad política y recursos adecuados.
La reducción del 30% de conflictos socioambientales es factible pero presenta desafíos importantes. Perú mantiene entre 150-200 conflictos activos según la Defensoría del Pueblo, principalmente por minería e hidrocarburos. Existen instrumentos como la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad (ONDS) y protocolos de consulta previa, pero su efectividad ha sido limitada. La meta requeriría fortalecer significativamente los mecanismos de prevención, diálogo temprano y participación ciudadana, además de mejorar la fiscalización ambiental. El presupuesto para estas instituciones es modesto pero ampliable. Gestiones anteriores han logrado resolver conflictos puntuales pero no reducciones sistemáticas de esta magnitud. El plazo de 5 años es adecuado para implementar reformas estructurales, aunque dependerá de la voluntad política y la coordinación intersectorial.
La promesa es parcialmente viable. Perú tiene experiencia con mesas de diálogo en conflictos territoriales, pero requeriría: financiamiento sostenido, información catastral actualizada (débil en el país), coordinación multiactor compleja, y cambios institucionales. Su implementación es posible pero enfrenta desafíos de gobernanza, conflictividad territorial persistente y capacidad estatal limitada en regiones.
La promesa es factible pero presenta desafíos importantes. Según el MINAM, actualmente solo el 58.5% de residuos municipales tiene disposición final adecuada. Aumentar al 75% requiere inversión significativa en rellenos sanitarios y clausura de botaderos. El marco legal existe (Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos), y hay experiencias exitosas como el relleno sanitario de Huaycoloro. Sin embargo, necesita coordinación con gobiernos locales, financiamiento sostenible y vencer resistencias sociales. Es posible con voluntad política y recursos, pero requiere esfuerzo considerable en 5 años.
La instalación de 50 plantas de valorización de residuos es una meta ambiciosa con obstáculos significativos. Cada planta requiere una inversión estimada de 20-50 millones de soles, totalizando entre 1,000-2,500 millones de soles. El presupuesto del MINAM es limitado y se requeriría financiamiento adicional. Los precedentes muestran avances lentos: el Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos 2016-2024 ha tenido implementación parcial. Existen barreras como falta de terrenos adecuados, resistencia social, capacidades técnicas municipales limitadas y marcos normativos que requieren fortalecimiento. Aunque es técnicamente posible y necesario para el país, el plazo de 5 años para 50 plantas representa un ritmo de 10 plantas anuales que supera significativamente la capacidad histórica de implementación del sector público peruano en infraestructura ambiental.
Viabilidad promedio de las propuestas por tema.
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